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La foto equivocada: En el centro, Arnaldo Ochoa, confundido con Leopoldo Cintra, junto a Fidel Castro. |
Dos décadas silenciando ese
apellido, y el propio Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias
(MINFAR) cubano, comete la gaffe de ponerlo
a circular nuevamente, con motivo del nombramiento de Leopoldo Cintra Frías como su nuevo ministro, quien sustituye, por
mudanza definitiva al Reparto Bocarriba, a Julio
Casas Regueiro.
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Leopoldo (Polito) Cintra Frías, the original |
Así andará de mala la
digitalización de los archivos del poder, o la presbicia del archivista. O tal vez las siete décadas de vida traicionaron al guajiro
“Polito”, y buscó en el album equivocado. El caso es que la foto que Prensa
Latina envió a los medios, con un pie que indica que fue tomada el 15 de enero
de 1972, durante unas maniobras militares en Cuba, no es de Leopoldo Cintra
Frías junto a Fidel Castro, sino de Arnaldo Ochoa Sánchez, el general
enviado al paredón de fusilamiento por su vecino de foto, en un confuso caso de
narcotráfico y negocios turbios que a todos nos dejó la certeza de un ajuste de
cuentas entre el Mandante en Jefe y un discípulo que quizás conspiraba para
derrocarlo, con esas artes ladinas tan propias de esa carrera.
Poco después de ese asesinato
disfrazado de purificación,
comenzaron a aparecer por La Habana escuetos letreros de 8-A, en alusión
al apellido del muerto. A la vuelta de un año, ya lo habíamos olvidado. La
monarquía se ha encargado de que el horizonte de todo cubano sea la próxima
comida. Los santeros predijeron cosas terribles, y precisamente en ese año,
1989, cayó el comunismo en Europa. Pero eso fue obra de la Historia, no de Ochoa, respetado entre
quienes saben de eso, por ser un hábil estratega y por contrabandear maderas preciosas y diamantes de sangre durante la larga aventura cubana en el África.
Los amantes de lo esotérico,
dirán que el general está de vuelta del más allá a reclamar lo suyo, cual padre
de Hamlet o de Simba, y que Polito
Cintra arrancó con mala pata su vida de ministro. Yo prefiero ver en la foto una metáfora
del mundo militar, con sus cortas fidelidades y su largo historial de conjuras
y traiciones. Ahí está Ochoa con su soberbia verde y su panza incipiente, junto a quien, 17 años más
tarde, tras condecoraciones y elogios, lo enviaría al pelotón con la misma
ligereza con que seguramente el general envió a otros durante su larga aventura
africana. Y tras la víctima y el victimario, a punto de saltar del tanque,
está el Teniente Coronel chileno Roberto
Federico Souper Onfray, quien apenas un año después de este memorable paseo,
intentaría darle un golpe de estado a Salvador Allende, lo que finalmente
logrará Augusto Pinochet, el 11 de septiembre
del mismo año.
Dios los cría y la profesión los
junta.
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Fidel Castro y Augusto Pinochet |
Raro que no hayan comentarios para este artículo, así que abro fuego. Impagable la foto, estúpido el lapsus mentis de los documentalistas del MINFAR y muy conveniente tu reflexión sobre el mayor crimen de Estado perpetrado por Castro con la venia de sus palmeros del ejército y sus jueces de postín.
ResponderEliminarPor afectos cercanos conozco bien a la familia Ochoa. Jamás he tenido el valor de preguntarle a sus hijas nada con respecto a la muerte de su padre, pero sé que la sufren hoy igual que veintitantos años atrás.
Celebro que La Rusa recuerde este capítulo amargo de nuestra historia. Las nuevas generaciones de cubanos tienen derecho a saber la verdad.