Entradas

Mostrando entradas de noviembre, 2010

ANA NO VE LOS TOROS DESDE LA BARRERA

Imagen
  Ana María Simon. Foto: Camilo Hernández   El incidente es típico del país insólito que somos: una alcaldía de la capital, para recaudar fondos y comprar juguetes para los niños más desfavorecidos, decidió hacer ¡una corrida de toros! Con todos sus ingredientes: animal babeado, sangrando y cagándose descontroladamente, cornada al torero en el mejor de los casos, gente creyéndose española (con altas probabilidades de ser devueltas de Barajas si su piel supera en dos tonos la del andaluz promedio) y alguna orquesta desafinada tocando lo peor (si fuere posible distinguirlo) del repertorio de Los Churumbeles. Lo que sea, por los niños pobres. La idea me escandalizó incluso a mí, que nunca he militado en favor de los animales y mi contacto con los toros se limita a   haber comprado alguna vez esos carteles donde el nombre de uno aparece junto al de toreros famosos, y que te venden en cualquier mercadillo español atrapaturistas, aunque una vez, veintitantos años ...

ALEJANDRO SANS COMMENTAIRES

Imagen
 Foto: Camilo Hernández  Por fin, después de seis años de ausencia y dos de un concierto cancelado por hacer mofa del militar que lleva doce años jugando a que es Presidente, Alejandro Sanz pudo presentarse otra vez en Venezuela. (*) Muchas cosas han cambiando, empezando por el valor de la moneda, cuesta abajo en su rodada. Ahora la entrada costó cuatro veces lo que hace dos años. Y también la actitud de Sanz, quien entendió que la batalla frontal, aparte de impertinente, es estéril en estos casos. Hábil y a través de Twitter, preguntó (y emplazó públicamente) si se le era permitido cerrar su gira latinoamericana en el país donde al parecer tiene muchos afectos;   si el gobierno garantizaba la seguridad suya, de su equipo y de su fans. No pudo tener mejor sentido de la oportunidad para hacer el petitorio: hay demasiadas acusaciones alrededor de estas fronteras para seguir ganando enemigos. Y un cantante pop, sobre todo si tiene fama de progre, puede ser pésima publicida...

UNA ESCENA ENTRE BURROS

Imagen
En la tradición de Samaniego. A Alexitico, que me dio la idea.  EXT. POTRERO. DIA. Sitio donde un grupo de burros come, rumia y caga en orden aleatorio. BURRO 1: (ROMPE EL SILENCIO) ¿Se enteraron de lo del Patrimonio? BURRO 2: (EMOCIONADO) ¡¿Quién se casa?! BURRO 1: No dije “matrimonio”, dije Patrimonio, que es… BURRO 3: ...el matrimonio entre hombres. BURRO 4:  ¡Ya empezaron con la mariconería! Luego se quejan cuando dicen que los burros somos pingueros. BURRO 1: (A BURRO 3) Patrimonio es un conjunto de bienes de valor. BURRO 5: ¿Bienes? BURRO 6: (CREE QUE ES CON EL) ¿A dónde? BURRO 5: No dije “vienes”, dije “bienes”, con B de burro. BURRO 3: Todas las Bes que decimos nosotros son de burro. Carcajada que se extingue en un largo “aahhh…”. Pausa. Rumian. BURRO 1: La UNESCO tiene una lista de sitios que deben ser preservados por su valor histórico, artístico o natural. A eso le llaman Patrimonio...

...FELICIDÁ, FELICIDÁ, FELICIDÁ. EEEEEE...

Imagen
   Convento de San Francisco. Foto: Camilo Hernández    No me considero un nostálgico de mi ciudad. Es que, seamos sinceros: quienes nos fuimos de Cuba estábamos locos por hacerlo y nos largamos porque el país nos excretó como gusanos, escorias, “partes blandas de la sociedad” y todos los calificativos menos amables que pueda generar la lengua castellana. Y aún hoy, cuando volvemos, se encarga de recordarnos nuestra condición de apátridas con todas las humillaciones, registros y despojos imaginables. Digo por eso que me es muy difícil ver La Habana como el Paraíso Perdido que reclamaba Guillermo Cabrera Infante , bendito sea entre todos los habaneros, que murió en el destierro extrañando su espacio y maldiciendo a quienes se lo arrebataron. Pero sucede que hoy, 16 de noviembre, la niña está de cumpleaños. Y soy, aunque no quiera, esclavo de sus ojos, y no me queda otra que unirme al coro de los soplones de velas.   Al otro lado del rio  Soy un habanero...

DIA DE MUERTOS

Imagen
Catrinas Hoy los mexicanos celebran su Día de Muertos (*). A contrapelo de esa constante actitud estítica que   nos impuso el catolicismo, donde todo conduce inexorablemente al sufrimiento, y encima debe aceptarse con resignación, los sabios pueblos prehispánicos veían con otros ojos el salto al lado de allá de la existencia. Para ellos no había Infierno ni Paraíso, y los destinos estaban marcados por la manera cómo se moría, no cómo se había vivido. De modo que, por más buen tipo que hayas sido en vida, y por más en paz que hayas muerto rodeado de tus seres queridos, te toca ir al Mictlan, sitio habitado por Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl (**), señor y señora de la muerte. Un sitio, según dicen, oscuro, feo, del cual no se puede salir (hablo de Mictlan, no de Cuba) y para colmo es dificilísimo llegar, pues las almas deben pasar cuatro años vagando por ahí y guiadas por un perro. Ahora, quienes mueren en circunstancias relacionadas con el agua (ahogados, fulmina...